“Mi historia”

Tengo 25 años y comencé este camino desde que tenía 23. Desde que me casé tenía la ilusión de ser madre, quizá porque en el fondo presentía algo, no lo sé, pero me despertó un instinto materno fuerte y solo me imaginaba con mi bebé en brazos…

 

Y comenzó la batalla, una experiencia que cambió mi vida, que me hizo ver las cosas muy distintas, que me enseñó a valorar muchas cosas: a tener paciencia y fortaleza, pero que al final, gracias a que Dios me puso en las mejores manos logré mi positivo en NHFC.

 

Mi camino

 

Como mencioné anteriormente, comencé a buscar bebé cuando nos casamos y en vista de que no había éxito, algo en mí comenzó a dar muchas vueltas. Era muy precoz para hacerme algún tratamiento o algún estudio más especializado, según mi ginecólogo, pero algo en mí me decía que no me quería esperar ese año que dan para comenzar a ver si hay problemas. Sentía algo fuerte y más cuando me dijeron que existía la “histerosalpingografía”. Raramente sospeché que debía hacerme ese estudio, estaba muy convencida de no esperar, quizá era porque desde adolescente había sufrido dolores menstruales fuertes ocasionales y en una ecografía me dijeron que posiblemente tendría endometriosis, cosa que no creí del todo, porque con un eco no pueden determinarlo así tal cual, pero en mí estaba una duda rondando…

 

Total que con mi propia dedición me hice dicho estudio que hasta el nombre me da miedo y efectivamente: “obstrucción tubárica bilateral distal”. Seré sincera, sentí que se me cayó el mundo y que estaba sola, sentía que yo no funcionaba y que yo tenía ese defecto tan grande, porque no era capaz de ser mamá, mi autoestima bajo muchísimo en tan poco tiempo.

 

Después de algunos días en que logré aceptarlo y reconocer que me podía poner en manos de un especialista, como a todas nos ha pasado a lo que he visto. Caí en manos de los malos especialistas, que lo único que hicieron fue desahuciarme más de una manera poco amable. El primero me dijo me haría una laparoscopia para checar si era endometriosis y que si era, trataría de destapar mis trompas, que no me aseguraba nada y que si no destapaba, me canalizaría con una clínica de fertilidad, pero que tampoco garantizaba que mi tratamiento tuviera éxito, fue muy hostil. Con el otro “especialista”, cuando llegué a su consultorio con mi “montón” de estudios ya realizados (perfiles, ováricos, tiroideos, histerosalpingografía e histerosonografía) nos dijo, “ya cuando veo que las parejas llegan con su montón de estudios, yo sólo pienso “ya valió”, no puedo asegurar nada, pero voy a canalizarlos a una clínica de fertilidad, pero no es muy fácil obtener un positivo”. Ya se podrán imaginar lo bien que me hicieron sentir estos seres “humanos” y lo caro que me cobraron su consultita y de paso escuchar sus palabras hostiles y con “su mejor intención”. Sólo pagué para sentirme mal y salir llorando de ahí, sintiéndome una cucaracha pisada, una mujer mutilada e incompleta, infértil y sin muchas esperanzas. Sólo quería encontrar una mano que me ayudara y presentía que si dichas personas me habían tratado así, así sería todo… Mi autoestima seguía bajando, yo comenzaba a aislarme y sentirme, erróneamente “diferente” a las demás.

 

Después de tanto buscar e intentar ver la mejor opción, nos encontramos con una clínica en la ciudad de Guadalajara. Nos la recomendaron y ahí nos dieron un mejor trato y una esperanza, pero aunque yo traté de investigar un poco del tema, creo que la emoción de una promesa y una ilusión muy grande ser madre me llevó a intentar mi primer tratamiento FIV en dicha clínica… Fui atendida por una doctora de apariencia amable y con actitud convincente, pero que jamás nos explicó o nos dio respuestas claras, profesionales… Recuerdo que cuando le dije que yo pensaba que la mejor opción era hacerme una laparoscopia para estar más tranquila y saber si se requería posteriormente la In Vitro, me dijo: “qué vas a tener esa enfermedad tan fea, aparte eres muy chiquita, tú vas a ser mamá ya verás, olvídate de la endometriosis, tú no tienes eso, para reforzar el tratamiento te voy a meter a una cámara hipervárica (para limpiar tu sangre y células) y ya verás que vas a tener tu positivo”. Total que todo nos lo explicó mal, e incluso lo económico… al final terminamos pagado más y resultado: NEGATIVO. Nos transfirió 3 embriones en fresco de calidad muy buena y en total obtuvimos 6, de los cuales, los otros se congelaron por ser de mala calidad. Ante mi descontento con muchos detalles y que yo comencé a investigar mucho del tema, me puse en manos del director de esa clínica y le dije que no había quedado nada satisfecha, que me había dejado llevar por la ilusión que esa persona había sembrado en mí. El negativo no fue mi problema, yo sé que es un camino donde tiene que haber paciencia, mi problema era que nunca era lo suficientemente profesional y no me explicó jamás las cosas como se debía. El director me dijo que me haría una laparoscopia y que transferiría después, en vista del resultado, los embriones congelados. Su perfil era más profesional y por ser el director y su forma tan distinta de explicarnos, sentí que era más confiable, pero siempre estaba ocupado, no tenía tanto tiempo para sus pacientes y en resumen la clínica tenía un personal dudoso, inhumano y poco eficiente, yo comencé a sentirme un signo de pesos. Comencé a ver que con su actitud parecía que me estaban haciendo un favor. ¡FUE TERRIBLE!

 

Aun así sentía que el Dr. tenía la capacidad de llevar mi caso y yo quería que él me diera el tiempo para escucharme y atenderme. Total que me realizó una laparoscopia, en la cual no pudo destapar mis trompas y mi diagnóstico fue endometriosis leve, síndrome de ovario poliquístico y prolactina elevada. Después de mi operación me mandó un tratamiento con lucrin depot, para poner a descansar a mi cuerpo de la menstruación y así evitar se hicieran nuevos brotes de endometriosis, después me mandó a hacer otra histerosalpingografía y como resultado: trompas parcialmente obstruidas… Fue un avance y sobre todo un diagnóstico, a ese doctor le agradezco que me dijera “aquí esta lo que tienes” y de ahí partir y saber qué camino tomar…

 

Enseguida comenzamos con relaciones programadas y después una IA, ambas negativas y después él me habló de transferir los 3 embriones que habían quedado del primer tratamiento, pero me dijo que eran de calidad “pésima” y que él me proponía hacer otra captura… Total, que volví a ponerme en sus manos y ocurrió una negligencia médica, una hiperestimulación, que al final me tuvo dos días seguidos en quirófano, intentando obtener ovocitos, que jamás, porque estaba toda hiperestimulada y no me dieron las dosis de medicamento adecuadas, no pudieron capturar nada, pero sí me lastimaron en todos los aspectos. No me dieron mucha explicación, el Dr. no me dio la cara inmediatamente y otra doctora me trato de una forma muy grosera.

 

¡Yo ya estaba furiosa, cansada! Decía, cómo puede ser posible, que si esto es de paciencia y el camino es difícil, todavía te traten así. Yo en este momento ya llevaba apoyo psicológico y en medio de todo lo malo, en ese sentido iba aceptando mi situación e iba cambiando mi perspectiva cerrada de que sólo servía para ser mamá y que tenía que mantenerme alejada del mundo, aislada y sintiéndome diferente… Al contrario, el leer muchos libros de cómo aceptar el tema y permitir que las personas me ayudarán, se me acercaran, sin necesidad de contarles mi problemática y yo aceptar lo que tenía me ayudó mucho, pero la clínica me hacía sentir pésima y me robaba las ilusiones. Pero en mí hubo una fuerza que me levantaba para luchar a pesar de todo, esa fuerza es a la que yo llamo Dios, que jamás me dejaba sola y que era como si me dijera “cuando más oscuro está, amanecerá”.

 

Yo ya para este entonces había escuchado hablar de NHFC, ya conocía al Dr. Chávez Badiola en una plática que nos dio de endometriosis y se me hacía excelente profesional, sentía que sabía de lo que hablaba y era muy claro y explícito. Yo me empapé mucho de mi problemática y podía entender mucho el lenguaje del doctor, me sentía más confiada, pero muy atrapada por la otra clínica, que justo cuando les dije “me voy, adiós”, el Dr. apareció mágicamente para retomar mi caso. Yo pensé, “pues que termine lo que él comenzó y que me dé una explicación de lo que ocurrió y hasta que me haga un descuento por tantos errores que tuvo”, pero yo tenía muchísima tentación de cambiarme a NHFC. Incluso fui a las instalaciones y conocí al personal y, ¿qué les puedo decir? Sentí una enorme diferencia, ¡para empezar en el trato tan humano que me dieron! ¡No lo podía creer! No sé si fue la sensibilidad de tanta hormona, pero hasta lloré de que fueran tan humanos.

 

Le conté al Dr. Chávez mi caso, me abrió las puertas de NHFC, pero me dijo que sería bueno que le pidiera una “explicación a mi Dr.” Que él era muy bueno profesionalmente hablando, pero que algo ocurría y él no me podía dejar así, aparte como quería cambiar mis 3 embriones congelados a NHFC, quería que todo quedara en buenos términos y sinceramente quedar bien con ellos a pesar de todo.

 

Me di fuerza y hablé con el otro Dr., el cual me pidió muchas disculpas, me dijo que había estado muy delicado de salud, pero que él llevaría mi caso. Me propuso otra captura porque mis otros 3 embriones no eran de buena calidad, me dijo que por la parte económica, ni me preocupara, que él iba a ayudarnos mucho, debido a lo ocurrido, así que me volví a poner en sus manos. Me capturaron 4 ovocitos, al final quedaron 3 embriones de buena calidad que me transfirieron, igual en día 2, no descongelaron los otros tres, porque eran de pésima calidad y estos eran mejores… Pero los tuvieron que poner en un ciclo nuevo, porque me quitaron un pólipo endometrial, total que resultado negativo… Así que sin pensarlo dos veces, me fui de ahí. Ya no quería lo mismo, quería algo nuevo y mejor y llegué a NHFC, con una esperanza, pero muy cansada y lastimada física y moralmente, pero me recibieron con muchos ánimos y los brazos abiertos.

 

Sentí el cambio, el personal es muy amable, muy humano y muy profesional, el Dr. Chávez, me hizo una propuesta de un ciclo natural y la transferencia de embriones que tenía en la otra clínica, pero también capturar uno aprovechando el ciclo natural y llevarlos a blastocisto. Su forma de explicarnos fue increíblemente buena, entendimos perfectamente cada paso y nos sentimos muy cómodos, recuerdo que yo le decía a mi esposo “llego a NHFC y me siento muy cómoda y relajada, porque sé que saben lo que hacen y son demasiado atentos y dedicados”.

 

En el tratamiento en NHFC, ellos se encargaron de recoger mis tres embriones de “pésima calidad” de la otra clínica y después comenzamos… Se descongelaron y se llevaron a blasto, con lo cual sólo 1 llegó muy bien, se desarrolló muy bien, ¡y ahora es mi hermoso bebé! ¡Mi positivo!

 

¡Estoy de 37 semanas, estoy por tener a mi bebé en mis brazos! Y a pesar del camino tan difícil, y que en la otra clínica me dijeron “son pésimos tus embriones congelados” agradezco mucho a Dios que puso en mi camino a NHFC y al Dr. Chávez Badiola y su atento equipo, que supo hacer las cosas muy bien. Recuerdo a Lizeth llamándome a diario para pasarme reporte de mis embrioncitos, ¡bien linda y atenta!

 

Como decía anteriormente, fue una transferencia en ciclo natural, pero hicieron también una captura de un ovocito, que fertilizaron y es el próximo hermanito, si dios quiere.

 

Qué puedo decirles, estoy muy agradecida, mi tratamiento fue muy distinto a los demás, me transfirieron sólo un embrión, que habían catalogado de pésima calidad en la otra clínica y de ese único embrión llevado a blasto, ¡se logró mi más grande milagro! ¡Me sentí muy natural, sentí que mi cuerpo funcionaba muy bien al ovular yo misma! Cosa que yo pensé que no podía hacer por mi SOP, yo creí que necesitaba de dosis altas de medicamento o de metformina o de algo, para que mi cuerpo trabajara y fuera fértil y mi sorpresa fue que pude de forma natural, sin estimulación, únicamente el dostinex, que tomaba por mi prolactina alta, pero nada de medicamento fuerte, inyecciones a cada rato etc. Algo muy natural, libre y nada de estrés y con el mejor resultado del mundo POSITIVO, mi bebé, el más grande milagro que va a darle la mayor felicidad a mi vida.

 

Y cada día al sentir a mi bebé, al sentirme felizmente embarazada y al recordar las hermosas palabras del staff, “señora está usted embarazada” y que no podía creerlo y me empapé de felicidad infinita, y ahora que estoy por tenerlo en mis brazos, agradezco infinitamente a Dios por haberlos puesto en mi camino y haber logrado mi más grande milagro y el Dr. Chávez, ¡wow!, profesional, atento, humano. ¡Increíblemente agradecida, así como con todo su equipo!